Ya en mi perfil anuncié mí arraigada antidemocracia, pues no tengo reparos en decirlo, no soy demócrata, no creo en la democracia, no me parece siquiera el mal menor, me parece inútil, inservible, ineficaz. Creo plenamente en la aristocracia, como Platón y Aristóteles, en el gobierno de los mejores, de un reducido grupo que se intercale la dirección, como en el directorio de una empresa en que se rote la gerencia general. Esto no cierra la posibilidad de que ingresen nuevos cuadros a este reducido grupo que puede ser de diez o veinte, ante la salida de alguno puede ingresar algún otro en su remplazo. Por supuesto se debe hacer un trato diferenciado (no una discriminación) y se deben establecer ciertos requisitos como una carrera profesional, un mínimo de edad y demás. Habría una única votación, la inicial, para elegir a los veinte primeros representantes, por plazos por supuesto indeterminados a menos que se caiga en alguna falta previamente establecida.
sábado, 11 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
Primacía del derecho individual
Es común escuchar que deben primar los intereses de la mayoría sobre los intereses individuales, yo estoy parcialmente de acuerdo, donde si estoy totalmente en desacuerdo es cuando se interpone el derecho de la mayoría, sobre el derecho individual. Partiendo de la diferencia obvia entre interés y derecho.Los derechos de las personas, en especial los derechos humanos, son irrenunciables e inalienables. Los derechos deben proteger al individuo esencialmente, incluso equilibrando su poder cuando este se ve reducido por el de la mayoría. El individualismo es fundamental y no se puede recortar derechos a los individuos ni siquiera por favorecer a las mayorías. En el última ratio se debe buscar la manera de satisfacer los derechos de todos sin perjuicio de los demás, pero en ningún caso desfavoreciendo el derecho individual.
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