miércoles, 13 de octubre de 2010

PUCP

Soy alumno de la Pontificia Universidad Católica del Perú hace cuatro años y más de una vez he estado en desacuerdo con la actual administración, aunque en muchas ocasiones también he resaltado sus aciertos. El problema que hoy enfrenta parece ser el más duro que haya tenido que afrontar la ya mencionada administración comandada por Marcial Rubio Correa y Jorge Avendaño entre otros. Hay sin duda muchas opiniones encontradas, cuando solamente hay una verdad y cuestiones fácticas e irrefutables. Soy ateo y no soy yo quien concuerde con el Cardenal Cipriani precisamente, pero me temo que esta vez la razón lo acompaña. Las cosas son como sigue, Riva agüero dejo muchos testamentos fragmentados, pero el valido, como lo afirmaría cualquier persona con un mínimo conocimiento de derecho, es el último y lo que este indica es que le deja la propiedad a la institución que Cipriani representa. Piña a los que no les guste, la verdad a mi tampoco me gusta mucho la idea de que el pollerudo asuma las riendas de la PUCP pero las cosas como son y al Cesar lo del Cesar. Muchos se han pronunciado a favor de Rubio Correa y este se defiende con uñas y dientes junto a su abogado Avendaño, que por cierto ya no es el mismo abogado brillante de antes. Muchos, incluso el mismo Vargas Llosa se ha pronunciado a favor de Rubio, pero no son objetivos. Concuerdo con que la actual administración viene haciendo las cosas regularmente bien, pero es como si al señor Rubio le dejaran una herencia a su nombre y otros digamos que mejor se la den a su hermano menor por que este sabe administrar mejor el dinero. No se puede hacer eso, un poquito de serenidad.

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